PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

La República Bolivariana de Venezuela es







irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus







valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de







SIMÓN BOLÍVAR, EL LIBERTADOR.















Artículo 1: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































lunes, 11 de abril de 2011

Sobre los últimos textos de Ramón Fernández Durán





11-04-2011
Sobre los últimos textos de Ramón Fernández Durán
Miguel Manzanera Salavert
Rebelión
Ubi occisa fuit tertia pars hominum


El sábado 8 de abril, en la Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros, la Plataforma Ciudadana
Refinería NO, ha convocado un acto sobre los últimos textos publicados por Ramón Fernández
Durán: Antropoceno y La quiebra del capitalismo global. Con este acto, hemos querido rendir
homenaje a uno de los críticos más significativos del actual desarrollo económico, en estos
momentos dolorosos para toda la gente que lo conoce por encontrarse al borde de la muerte a
causa de una enfermedad incurable. Fernández Durán, y miembro significativo de Ecologistas en
Acción, se ha ganado la estima de los lectores por su probidad intelectual y su capacidad de
síntesis, a la hora de exponer las preocupaciones de los ciudadanos conscientes de la difícil
situación por la que atraviesa la humanidad en el siglo XXI.
Fernández Durán denuncia la irracionalidad de nuestro sistema económico y político, incapaz de
resolver los graves problemas a los que nos enfrentamos, y diagnostica una difícil situación en el
próximo futuro. Esa previsión de drásticas transformaciones sociales, que se derivarán de la
insostenibilidad de capitalismo globalizado, se hace con todo el rigor científico, contando con datos
bien contrastados acerca de los recursos disponibles y de la extrapolación de las tendencias
actuales en la evolución del sistema mundial.
A pesar de que algunas de sus predicciones suenan como amenazas espantosas -por ejemplo, la
previsión de un colapso poblacional que reduzca drásticamente el número de habitantes del globo-,
Fernández Durán rechaza el apelativo de apocalíptico, afirmando que los datos que maneja hacen
plausibles las tesis que defiende en su trabajo. El autor ha sacado las consecuencias a largo plazo
de los fenómenos económicos del siglo XX, cuya base estructural se encuentra en el desarrollo
capitalista que entra en colisión con los límites del planeta. El resultado de ese crecimiento
incontrolado y desmedido es un desequilibrio ambiental que pone en riesgo la propia pervivencia
de la especie humana en la Tierra.
Tres fenómenos nos alertan de la inviabilidad del capitalismo: el primero y más evidente es el
agotamiento de los recursos naturales, especialmente de los combustibles fósiles que alimentan la
maquinaria industrial capitalista; en segundo lugar, la enorme contaminación que está produciendo
la quema de esos combustibles fósiles, que se traduce en el cambio climático, así como otros
procesos que están envenenando el agua potable y los ecosistemas naturales; tercero, la ingente
extinción de especies vivas por la acción humana, que constituye la sexta gran extinción en la
historia del planeta de tierra.
page 1 / 4 La tesis principal de su estudio es el diagnóstico que prevé el lento declive, primero, y el previsible
final, después, de la civilización industrial capitalista por motivos ambientales más arriba apuntados
a lo largo de los próximos dos o tres siglos. Los hechos que determinan esa idea, son dos: 1. la era
de la máxima opulencia de la sociedad industrial (1968-2000) se ha terminado, y 2. no es previsible
un cambio radical de orientación en la evolución presente de la humanidad, que hiciera posible un
desarrollo alternativo más racional.
Hay tres aspectos de la destrucción ambiental que hacen inviable el capitalismo:
- el ‘ecocidio’ o destrucción de especies vivas y ecosistemas terrestres (sexta extinción masiva de
especies vivas en la historia natural de la Tierra, primera provocada por el ser humano
-antropoceno-),
- la contaminación ambiental y la creación de un medio ambiente inhabitable o muy insalubre para
los seres humanos y seres vivos en general,
- el agotamiento de los recursos por el despilfarro consumista de las sociedades avanzadas (el final
de la era del petróleo y en general de uso de energía fósil, no tiene ninguna fuente de energía
barata con la que pueda ser sustituida).
La incapacidad del modo de producción capitalista, para hacer frente a esos problemas, deriva de
su propia esencia, que consiste en un crecimiento económico permanente y desequilibrado, basado
en criterios de oportunidad a corto plazo. Esa oportunidad ha estado constituida por los
combustibles fósiles. El tumultuoso desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, resulta
ser al mismo tiempo un crecimiento de fuerzas destructivas, que limita las posibilidades de vida en
el planeta Tierra, comprometiendo la existencia futura de la humanidad a medio y largo plazo, y
cada vez más también a corto plazo.
Sin embargo, el predominio absoluto del modelo capitalista de industrialización, que ha venido
albergando el desarrollo económico en los últimos siglos, va a continuar, incluso si ese modelo no
hará otra cosa sino profundizar la crisis ecológica actual hasta límites insoportables. Los intentos de
construir una economía socialista alternativa no se han diferenciado lo suficiente del paradigma
tecno-científico del capital, por encontrarse subordinados al sistema mundial del capitalismo. Por
otra parte, la propaganda del sistema disimula tan bien el verdadero estado de la cuestión, que la
ciudadanía vive en un mundo ilusorio de bienestar, sin pensar las consecuencias futuras que tendrá
el despilfarro presente de recursos materiales escasos.
La situación histórica es tan desastrosa que la autodestrucción de la especie humana es una
posibilidad actual, si bien Fernández Durán nos asegura que es hipótesis no es la más probable. A
corto plazo, cuando se produzca el hundimiento del capitalismo neoliberal, la globalización se
quebrará y será sustituida por Bloques Regionales de carácter autoritario y en competencia por los
page 2 / 4recursos cada vez más escasos de la tierra. Éstos sostendrán transitoriamente el modo de
producción industrial hasta que desaparezca definitivamente.
Por lo tanto, la actual etapa de la globalización capitalista, que se instauró con el neoliberalismo
desde los años 1980 hasta hoy, dará lugar a un capitalismo de Estado regionalizado, formado por
grandes bloques de Estados que se agruparán alrededor de los Estados más poderosos. Pero es
claro que esa forma de organización socio-política no constituirá una auténtica alternativa al orden
establecido, sino una adaptación del mismo a la nueva coyuntura histórica de agotamiento
generalizado de la riqueza terrestre.
Los grandes bloques regionales emergentes (como los que forman el conjunto del BRIC -Brasil,
Rusia, India y China- y otros), mejor preparados que el bloque dominante del ‘centro’ capitalista
actual, ostentarán la hegemonía mundial en la próxima etapa del desarrollo mundial. Sin embargo,
para Fernández Durán merecen observaciones críticas por su subordinación al sistema global: no
hay una estrategia clara en casi ningún sitio para afrontar la Quiebra del Capitalismo Global, cómo
hacer frente al mismo tiempo a la Crisis Energética, de Recursos y Ecológica y al Cambio Climático
en marcha, y cómo abordar la ausencia de futuro de la Civilización Industrial.
Ese Capitalismo de Estado Regional tendrá que lidiar con el fin de la era de la energía barata,
reorganizar la producción sobre la base del trabajo humano y animal, desmantelando la industria
alimentada por esa energía, y afrontar las catástrofes y tragedias históricas que se deriven de esa
reorganización. Un mundo orwelliano, sostenido por el autoritarismo estatal, en medio de graves
guerras y conflictos internacionales por los recursos cada vez más escasos, en medio de los cuales
naufragará la civilización industrial.
La proyección de los datos actuales hacia el futuro, extrapolando las actuales tendencias, no nos
permite tener muchas esperanzas. La necesidad de un Estado autoritario deriva de la configuración
de la sociedad capitalista como una sociedad de masas, formada por individuos aislados, sin mayor
relación entre sí que los lazos de interés creados por el comercio mercantil, incapaces de ofrecer
una alternativa al orden actual de forma consciente y organizada. Junto a ese individualismo
egoísta, podemos comprobar un consumismo irresponsable y una enorme ceguera ideológica. Al
considerar que esa sociedad de masas globalizada es el paradigma de la sociedad mundial, Ramón
nos presenta un escenario hobbesiano y considera que la única manera de organizar un orden
alternativo será de forma autoritaria. Sin embargo, reconoce que las sociedades periféricas no
están tan descompuestas como la ‘occidental’, y da cuenta de movimientos y organizaciones que
pueden organizar el futuro humano.
Estando de acuerdo en lo fundamental, quizás Ramón no haya tenido en cuenta otras posibilidades
y desarrollos de la humanidad actual. Países como la República de Cuba muestran las posibles
alternativas; su supuesto carácter autoritario es fruto de la propaganda occidental y su aparente
pobreza es una imagen invertida de la cultura consumista. La República Popular China es acreedora
de una cultura milenaria muy equilibrada, y su hegemonía mundial podría suponer un escenario
político muy diferente al ofrecido por el dominio occidental fundado en la superioridad
armamentística. Por otro lado, no hay que descartar procesos revolucionarios en las próximas
décadas que transformen el panorama civilizatorio, ya que cada vez es más claro que el mayor
page 3 / 4factor positivo del actual momento histórico es la alianza latinoamericana constituida por
Venezuela, Bolivia y Ecuador (socialismo siglo XXI), y que el movimiento que parece encarnar mejor
el futuro sostenible es la Vía Campesina.
Creo que una economía alternativa se basará en la utilidad y no en el dinero, como la economía
capitalista -esto es en esencia la propuesta marxista-. Además de ello tiene que distinguir
analíticamente las fuerzas productivas de las destructivas y el criterio de distinción debe
encontrarse por vías racionales y democráticas. Como señala Fernández Durán, ambos tipos de
fuerzas económicas -productivas y destructivas- aparecen íntimamente unidas en el capitalismo,
como las dos caras de una misma moneda (‘destrucción creativa’, según las denomina
Schumpeter).
Para introducir esa distinción lo primero sería diferenciar el criterio de eficacia, propiamente
capitalista -incremento constante de la producción-, del criterio de eficiencia, que habría de ser
socialista -ahorro económico en función de la utilidad-, y aplicarlo a los sistemas sociales existentes
para valorar su capacidad de ofrecer derechos humanos a bajo costo energético y de forma
respetuosa con la naturaleza y los seres vivos. Necesitamos un desarrollo de las ciencias sociales
fundado en las investigaciones de Marx.
El pronóstico de Fernández Durán nos presenta una catástrofe cada vez más cercana de la
civilización industrial. Y si bien hay muchas probabilidades para ello, es posible moderar esas
circunstancias a través de una buena organización estatal y una buena ciencia social alternativa.
Podemos estar de acuerdo en la propuesta del autor, que propone una nueva sociedad fundada en
las asociaciones libres de productores y consumidores. Pero esa posibilidad, que es la única factible
a largo plazo, no podrá crearse inmediatamente, sino que se irá convirtiendo poco a poco en la
forma de vida dominante. Por tanto irá creciendo al lado de las grandes organizaciones estatales
del capitalismo de Estado, más o menos igual a como el capitalismo se formó en los márgenes del
feudalismo. Mientras que esas formas de organización alternativa se transformen en el sistema
social dominante, el capitalismo de Estado será la forma política de la sociedad, pero la pérdida de
hegemonía de ‘occidente’ puede ser el origen de un orden mundial mucho más pacífico y racional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative
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