PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

La República Bolivariana de Venezuela es







irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus







valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de







SIMÓN BOLÍVAR, EL LIBERTADOR.















Artículo 1: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































miércoles, 13 de abril de 2011

Llamado urgente a la OTAN y al gobierno de Estados Unidos





Internacional
Llamado urgente a la OTAN y al gobierno de Estados UnidosPor Sergio Rodríguez Gelfenstein
Fecha de publicación: 05/04/11


Hago un llamado urgente al gobierno de Estados Unidos y a la comunidad internacional para que la OTAN y las fuerzas militares de ese país actúen, a fin de salvar la vida de víctimas inocentes que en Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Detroit, Miami, Seattle y muchas otras ciudades están siendo amenazadas por su gobierno, por su sociedad, por su modelo y por su sistema peligrando la vida y la estabilidad familiar.

Hago un llamado urgente a evitar que miles de inocentes mueran estupidizados de ver tanta televisión y películas producidas en Hollywood donde se incita al odio y a la violencia lo que ha causado decenas de víctimas inocentes en escuelas, universidades, centros comerciales y parques públicos.

Hago un llamado urgente a evitar que miles de cándidos jóvenes estadounidenses sean llevados a la guerra transformándose en víctimas inocentes de conflictos bélicos a miles de kilómetros de su país en países como Irak, Afganistán, Libia, Pakistán, Yemen, o Somalia, donde mueren sin saber por qué están combatiendo.

Hago un llamado urgente a evitar que millones de inocentes jóvenes estadounidenses mueran idiotizados por el consumo de drogas que poderosos traficantes, actuando en connivencia con el Pentágono, el FBI y el poder financiero, introducen en el país para satisfacer su inmensa ambición de ganancia.

Hago un llamado urgente a evitar que el pueblo norteamericano sea inocentemente sacrificado porque su gobierno apoya el terrorismo internacional, protege en su territorio a criminales como Posada Carriles, organiza bandas paramilitares en Colombia, introduce armas ilegalmente en México, promueve cárceles secretas en Europa, actúa al margen del derecho internacional y trafica con drogas para promover guerras ilegales en diferentes áreas del planeta.

Hago un llamado urgente a evitar que el pueblo norteamericano sea víctima inocente de un gobierno que actúa irresponsablemente cuando ocurren desastres naturales, desprotegiendo a la población como ocurrió cuando el sur del país fue perturbado por el Huracán Katryna o cuando la petrolera británica BP derramó millones de litros de petróleo en el Golfo de México, lo que produjo la muerte de personas inocente, el daño a la naturaleza, mientras el gobierno de ese país prefirió proteger a las grandes empresas de seguros y a la petrolera.

Hago un llamado urgente a la comunidad internacional para que evite que millones de estadounidenses sigan siendo afectados por la crisis económica y financiera que ha hecho recortar los presupuestos de salud, educación y vivienda, sumiendo a miles de estadounidenses en la pobreza, el desamparo y la exclusión. Eso ha provocado que muchos estadounidenses inocentes se hayan suicidado, elevando a niveles nunca antes alcanzados los fallecimientos por esa causa en el país.

Hago un llamado urgente a la comunidad internacional y al gobierno de Estados Unidos para que actúe en defensa de millones de inocentes migrantes que son perseguidos, asesinados y criminalizados por el gobierno de ese país, desatando con ello el racismo de organizaciones como el Ku Klux Klan que actuando con apoyo gubernamental ha producido miles de víctimas inocentes. En realidad estas personas no son ciudadanos estadounidenses, pero pedimos a la OTAN y a la comunidad internacional que los proteja en consideración a que ellos creen que pueden llegar a serlo porque así lo ven en la televisión y en el cine

Al sumar las muertes por todas estas causas, podemos concluir que se está produciendo un verdadero genocidio en contra del pueblo de Estados Unidos que no tiene culpa de las atrocidades de su gobierno porque nunca ha votado para elegirlo, toda vez que la participación electoral borda el 50% y el presidente surgido de esas democráticas elecciones ha obtenido solamente el 25 % de los votos

Por no haber un gobierno responsable que se preocupe por defender a sus ciudadanos del crimen y actuar en connivencia con éste, lo que ha producido, produce y seguirá produciendo víctimas inocentes en una guerra que el gobierno de Estados Unidos le declaró a su pueblo hago un llamado urgente a la comunidad internacional y a la OTAN a evitar esta masacre indiscriminada.

Si las Fuerzas Aéreas de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos con el apoyo del Consejo de Seguridad y la promoción entusiasta del Secretario General de la ONU deciden atacar a ese gobierno para salvar a víctimas inocentes de la barbarie y la masacre, los objetivos de combate son fáciles y perfectamente visibles desde el aire, la Casa Blanca y el Pentágono en Washington D.C y la CIA en Langley, Virginia. Esas son las sedes donde se refugian estos criminales, asesinos y cobardes que actúan de manera impune causando miles de víctimas civiles de inocentes ciudadanos estadounidenses.

Caracas, 5 de febrero de 2011

lunes, 11 de abril de 2011

Sobre los últimos textos de Ramón Fernández Durán





11-04-2011
Sobre los últimos textos de Ramón Fernández Durán
Miguel Manzanera Salavert
Rebelión
Ubi occisa fuit tertia pars hominum


El sábado 8 de abril, en la Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros, la Plataforma Ciudadana
Refinería NO, ha convocado un acto sobre los últimos textos publicados por Ramón Fernández
Durán: Antropoceno y La quiebra del capitalismo global. Con este acto, hemos querido rendir
homenaje a uno de los críticos más significativos del actual desarrollo económico, en estos
momentos dolorosos para toda la gente que lo conoce por encontrarse al borde de la muerte a
causa de una enfermedad incurable. Fernández Durán, y miembro significativo de Ecologistas en
Acción, se ha ganado la estima de los lectores por su probidad intelectual y su capacidad de
síntesis, a la hora de exponer las preocupaciones de los ciudadanos conscientes de la difícil
situación por la que atraviesa la humanidad en el siglo XXI.
Fernández Durán denuncia la irracionalidad de nuestro sistema económico y político, incapaz de
resolver los graves problemas a los que nos enfrentamos, y diagnostica una difícil situación en el
próximo futuro. Esa previsión de drásticas transformaciones sociales, que se derivarán de la
insostenibilidad de capitalismo globalizado, se hace con todo el rigor científico, contando con datos
bien contrastados acerca de los recursos disponibles y de la extrapolación de las tendencias
actuales en la evolución del sistema mundial.
A pesar de que algunas de sus predicciones suenan como amenazas espantosas -por ejemplo, la
previsión de un colapso poblacional que reduzca drásticamente el número de habitantes del globo-,
Fernández Durán rechaza el apelativo de apocalíptico, afirmando que los datos que maneja hacen
plausibles las tesis que defiende en su trabajo. El autor ha sacado las consecuencias a largo plazo
de los fenómenos económicos del siglo XX, cuya base estructural se encuentra en el desarrollo
capitalista que entra en colisión con los límites del planeta. El resultado de ese crecimiento
incontrolado y desmedido es un desequilibrio ambiental que pone en riesgo la propia pervivencia
de la especie humana en la Tierra.
Tres fenómenos nos alertan de la inviabilidad del capitalismo: el primero y más evidente es el
agotamiento de los recursos naturales, especialmente de los combustibles fósiles que alimentan la
maquinaria industrial capitalista; en segundo lugar, la enorme contaminación que está produciendo
la quema de esos combustibles fósiles, que se traduce en el cambio climático, así como otros
procesos que están envenenando el agua potable y los ecosistemas naturales; tercero, la ingente
extinción de especies vivas por la acción humana, que constituye la sexta gran extinción en la
historia del planeta de tierra.
page 1 / 4 La tesis principal de su estudio es el diagnóstico que prevé el lento declive, primero, y el previsible
final, después, de la civilización industrial capitalista por motivos ambientales más arriba apuntados
a lo largo de los próximos dos o tres siglos. Los hechos que determinan esa idea, son dos: 1. la era
de la máxima opulencia de la sociedad industrial (1968-2000) se ha terminado, y 2. no es previsible
un cambio radical de orientación en la evolución presente de la humanidad, que hiciera posible un
desarrollo alternativo más racional.
Hay tres aspectos de la destrucción ambiental que hacen inviable el capitalismo:
- el ‘ecocidio’ o destrucción de especies vivas y ecosistemas terrestres (sexta extinción masiva de
especies vivas en la historia natural de la Tierra, primera provocada por el ser humano
-antropoceno-),
- la contaminación ambiental y la creación de un medio ambiente inhabitable o muy insalubre para
los seres humanos y seres vivos en general,
- el agotamiento de los recursos por el despilfarro consumista de las sociedades avanzadas (el final
de la era del petróleo y en general de uso de energía fósil, no tiene ninguna fuente de energía
barata con la que pueda ser sustituida).
La incapacidad del modo de producción capitalista, para hacer frente a esos problemas, deriva de
su propia esencia, que consiste en un crecimiento económico permanente y desequilibrado, basado
en criterios de oportunidad a corto plazo. Esa oportunidad ha estado constituida por los
combustibles fósiles. El tumultuoso desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, resulta
ser al mismo tiempo un crecimiento de fuerzas destructivas, que limita las posibilidades de vida en
el planeta Tierra, comprometiendo la existencia futura de la humanidad a medio y largo plazo, y
cada vez más también a corto plazo.
Sin embargo, el predominio absoluto del modelo capitalista de industrialización, que ha venido
albergando el desarrollo económico en los últimos siglos, va a continuar, incluso si ese modelo no
hará otra cosa sino profundizar la crisis ecológica actual hasta límites insoportables. Los intentos de
construir una economía socialista alternativa no se han diferenciado lo suficiente del paradigma
tecno-científico del capital, por encontrarse subordinados al sistema mundial del capitalismo. Por
otra parte, la propaganda del sistema disimula tan bien el verdadero estado de la cuestión, que la
ciudadanía vive en un mundo ilusorio de bienestar, sin pensar las consecuencias futuras que tendrá
el despilfarro presente de recursos materiales escasos.
La situación histórica es tan desastrosa que la autodestrucción de la especie humana es una
posibilidad actual, si bien Fernández Durán nos asegura que es hipótesis no es la más probable. A
corto plazo, cuando se produzca el hundimiento del capitalismo neoliberal, la globalización se
quebrará y será sustituida por Bloques Regionales de carácter autoritario y en competencia por los
page 2 / 4recursos cada vez más escasos de la tierra. Éstos sostendrán transitoriamente el modo de
producción industrial hasta que desaparezca definitivamente.
Por lo tanto, la actual etapa de la globalización capitalista, que se instauró con el neoliberalismo
desde los años 1980 hasta hoy, dará lugar a un capitalismo de Estado regionalizado, formado por
grandes bloques de Estados que se agruparán alrededor de los Estados más poderosos. Pero es
claro que esa forma de organización socio-política no constituirá una auténtica alternativa al orden
establecido, sino una adaptación del mismo a la nueva coyuntura histórica de agotamiento
generalizado de la riqueza terrestre.
Los grandes bloques regionales emergentes (como los que forman el conjunto del BRIC -Brasil,
Rusia, India y China- y otros), mejor preparados que el bloque dominante del ‘centro’ capitalista
actual, ostentarán la hegemonía mundial en la próxima etapa del desarrollo mundial. Sin embargo,
para Fernández Durán merecen observaciones críticas por su subordinación al sistema global: no
hay una estrategia clara en casi ningún sitio para afrontar la Quiebra del Capitalismo Global, cómo
hacer frente al mismo tiempo a la Crisis Energética, de Recursos y Ecológica y al Cambio Climático
en marcha, y cómo abordar la ausencia de futuro de la Civilización Industrial.
Ese Capitalismo de Estado Regional tendrá que lidiar con el fin de la era de la energía barata,
reorganizar la producción sobre la base del trabajo humano y animal, desmantelando la industria
alimentada por esa energía, y afrontar las catástrofes y tragedias históricas que se deriven de esa
reorganización. Un mundo orwelliano, sostenido por el autoritarismo estatal, en medio de graves
guerras y conflictos internacionales por los recursos cada vez más escasos, en medio de los cuales
naufragará la civilización industrial.
La proyección de los datos actuales hacia el futuro, extrapolando las actuales tendencias, no nos
permite tener muchas esperanzas. La necesidad de un Estado autoritario deriva de la configuración
de la sociedad capitalista como una sociedad de masas, formada por individuos aislados, sin mayor
relación entre sí que los lazos de interés creados por el comercio mercantil, incapaces de ofrecer
una alternativa al orden actual de forma consciente y organizada. Junto a ese individualismo
egoísta, podemos comprobar un consumismo irresponsable y una enorme ceguera ideológica. Al
considerar que esa sociedad de masas globalizada es el paradigma de la sociedad mundial, Ramón
nos presenta un escenario hobbesiano y considera que la única manera de organizar un orden
alternativo será de forma autoritaria. Sin embargo, reconoce que las sociedades periféricas no
están tan descompuestas como la ‘occidental’, y da cuenta de movimientos y organizaciones que
pueden organizar el futuro humano.
Estando de acuerdo en lo fundamental, quizás Ramón no haya tenido en cuenta otras posibilidades
y desarrollos de la humanidad actual. Países como la República de Cuba muestran las posibles
alternativas; su supuesto carácter autoritario es fruto de la propaganda occidental y su aparente
pobreza es una imagen invertida de la cultura consumista. La República Popular China es acreedora
de una cultura milenaria muy equilibrada, y su hegemonía mundial podría suponer un escenario
político muy diferente al ofrecido por el dominio occidental fundado en la superioridad
armamentística. Por otro lado, no hay que descartar procesos revolucionarios en las próximas
décadas que transformen el panorama civilizatorio, ya que cada vez es más claro que el mayor
page 3 / 4factor positivo del actual momento histórico es la alianza latinoamericana constituida por
Venezuela, Bolivia y Ecuador (socialismo siglo XXI), y que el movimiento que parece encarnar mejor
el futuro sostenible es la Vía Campesina.
Creo que una economía alternativa se basará en la utilidad y no en el dinero, como la economía
capitalista -esto es en esencia la propuesta marxista-. Además de ello tiene que distinguir
analíticamente las fuerzas productivas de las destructivas y el criterio de distinción debe
encontrarse por vías racionales y democráticas. Como señala Fernández Durán, ambos tipos de
fuerzas económicas -productivas y destructivas- aparecen íntimamente unidas en el capitalismo,
como las dos caras de una misma moneda (‘destrucción creativa’, según las denomina
Schumpeter).
Para introducir esa distinción lo primero sería diferenciar el criterio de eficacia, propiamente
capitalista -incremento constante de la producción-, del criterio de eficiencia, que habría de ser
socialista -ahorro económico en función de la utilidad-, y aplicarlo a los sistemas sociales existentes
para valorar su capacidad de ofrecer derechos humanos a bajo costo energético y de forma
respetuosa con la naturaleza y los seres vivos. Necesitamos un desarrollo de las ciencias sociales
fundado en las investigaciones de Marx.
El pronóstico de Fernández Durán nos presenta una catástrofe cada vez más cercana de la
civilización industrial. Y si bien hay muchas probabilidades para ello, es posible moderar esas
circunstancias a través de una buena organización estatal y una buena ciencia social alternativa.
Podemos estar de acuerdo en la propuesta del autor, que propone una nueva sociedad fundada en
las asociaciones libres de productores y consumidores. Pero esa posibilidad, que es la única factible
a largo plazo, no podrá crearse inmediatamente, sino que se irá convirtiendo poco a poco en la
forma de vida dominante. Por tanto irá creciendo al lado de las grandes organizaciones estatales
del capitalismo de Estado, más o menos igual a como el capitalismo se formó en los márgenes del
feudalismo. Mientras que esas formas de organización alternativa se transformen en el sistema
social dominante, el capitalismo de Estado será la forma política de la sociedad, pero la pérdida de
hegemonía de ‘occidente’ puede ser el origen de un orden mundial mucho más pacífico y racional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative
Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La Jornada: Libia y el mundo del petróleo

La Jornada: Libia y el mundo del petróleo

La patología del lucro y el planeta desechable






11-04-2011
La patología del lucro y el planeta desechable
Michael Parenti
Global Research
Traducido
del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Hace algunos años en Nueva Inglaterra un grupo de ecologistas preguntó a un ejecutivo corporativo
cómo podía justificar su compañía (una fábrica de papel) el vertido de sus aguas usadas sin tratar
a un río cercano. El río -que la Madre Natura había tardado siglos en crear- se utilizaba como agua
potable, para pescar, pasear en bote y natación. En pocos años la fábrica de papel lo había
convertido en una cloaca abierta altamente tóxica.
El ejecutivo se encogió de hombros y dijo que el vertido al río era la manera más económica de
eliminar los desechos de la planta. Si la compañía tuviera que absorber el coste adicional de tratar
el agua, podría perder su ventaja competitiva y entonces tendría que cerrar o irse a un mercado
laboral más barato, lo que llevaría a una pérdida de puestos de trabajo para la economía local.
Libre mercado sobre todo
Era un argumento familiar: a la compañía no le quedaba otra alternativa. Se veía obligada a actuar
de esa manera en un mercado competitivo. El negocio de la fábrica no era proteger el
medioambiente, sino obtener un beneficio, el mayor beneficio posible, la rentabilidad más elevada.
El beneficio es el nombre del juego, los dirigentes lo dejaron cuando los presionarion al respecto. El
propósito decisivo de los negocios es la acumulación de capital.
Para justificar su inquebrantable ansia de beneficios, EE.UU. corporativo promueve la clásica teoría
del laissez-faire, que afirma que el libre mercado -una congestión de empresas no reguladas y
desbocadas que persiguen todas de manera egoísta sus propios objetivos- está gobernado por una
benévola "mano invisible" que produce milagrosamente resultados óptimos para todos.
Los partidarios del libre mercado tienen una fe profunda, permisiva, en el laissez-faire, porque es
una fe que les resulta muy útil. Significa que no hay supervisión gubernamental, que no tienen que
rendir cuentas por los desastres ecológicos que perpetran. Como codiciosos niños consentidos, son
rescatados una y otra vez por el gobierno (¡qué libre mercado!), para que puedan seguir tomando
riesgos irresponsables, saqueando la tierra, envenenando los mares, enfermando a comunidades
enteras, devastando regiones completas y embolsando ganancias obscenas.
page 1 / 6Este sistema corporativo de acumulación de capital trata los recursos que sustentan la vida de la
Tierra (tierras arables, aguas subterráneas, zonas húmedas, follajes, bosques, pesquerías, fondos
del océano, bahías, ríos, calidad del aire) como si fueran ingredientes desechables presuntamente
ilimitados que se pueden consumir o envenenar a voluntad. Como BP demostró a la perfección en
la catástrofe del Golfo de México las consideraciones del coste tienen un peso muy superior a las
consideraciones de seguridad. Como concluyó una investigación del Congreso de EE.UU.: "Una y
otra vez, se ve que BP tomó decisiones que aumentaron el riesgo de un reventón para ahorrar
tiempo o dinero a la compañía".
Por cierto, la función de la corporación transnacional no es promover una ecología sana, sino
extraer tanto valor comercializable del mundo natural como sea posible, incluso si significa tratar el
entorno como un tanque séptico. Un capitalismo corporativo en permanente expansión y una
ecología frágil, finita, van por un camino calamitoso de colisión, hasta el punto que ponen en
peligro los sistemas de apoyo de toda la ecosfera, la delgada capa de aire fresco, agua y capa
vegetal de la Tierra.
No es verdad que los intereses políticos-económicos que riegen estén en un estado de negación al
respecto. Mucho peor que la negación: han mostrado un antagonismo directo frente a los que
piensan que nuestro planeta es más importante que sus beneficios. Por lo tanto difaman a los
ecologistas como "ecoterroristas", "Gestapo de la EPA" [EPA=Agencia de Protección Ambiental de
EE.UU., N. del T.], "alarmistas del Día de la Tierra", "abraza-árboles" y creadores de "histeria verde".
En una enorme desviación de la ideología de libre mercado, la mayoría de las diseconomías del
gran dinero se descargan sobre el público en general, incluidos los costes de eliminar desechos
tóxicos, controlar la producción, eliminar efluentes industriales (que componen entre 40 y 60% de
las cargas tratadas por las plantas municipanes de alcantarillado financiadas por el contribuyente),
el coste de desarrollar nuevas fuentes de agua (mientras la industria y la agroindustria consumen
un 80% del suministro diario de agua de la nación) y los costes de tratar la enfermedad y los
desórdenes causados por toda la toxicidad creada. Mientras transfiere regularmente al gobierno
muchas de esas diseconomías, el sector privado luego alardea de su rentabilidad superior en
comparación con el sector público.
Los súper ricos son diferentes
¿No amenaza la salud y la supervivencia de los plutócratas corporativos el desastre ecológico tal
como lo hace con nosotros, ciudadanos de a pie? Podemos comprender los motivos por los cuales
los ricos corporativos pueden querer destruir las viviendas sociales, la educación pública, la
seguridad social, Medicare y Medicaid. Recortes semejantes nos acercarían más a una sociedad de
libre mercado desprovista de los servicios humanos "socialistas" financiados con fondos públicos
que los reaccionarios ideológicos detestan, y recortes semejantes no privarían en nada a los súper
ricos y sus familias. Los súper ricos tienen más que suficiente riqueza privada para procurarse
cualquier servicio y protección que necesiten.
page 2 / 6Pero el medio ambiente es algo diferente, ¿verdad? ¿No habitan los reaccionarios acaudalados y
sus lobistas corporativos en el mismo planeta contaminado que todos los demás? ¿No comen los
mismos alimentos plagados de químicos e inhalan el mismo aire envenenado? En realidad no viven
exactamente como los demás. Viven en una realidad diferente, a menudo residen en sitios en los
que el aire es mucho mejor que en áreas de bajos o medianos recursos. Tienen acceso a alimentos
cultivados orgánicamente y especialmente transportados y preparados.
Los vertederos tóxicos y autopistas de la nación generalmente no están situados dentro o cerca de
sus ostentosos vecindarios. De hecho, los súper ricos no viven en vecindarios propiamente tales.
Usualmente viven en terrenos con muchas áreas arboladas, arroyos, praderas y sólo unas pocas
calles de acceso bien controladas. Sus árboles y jardines no se fumigan con pesticidas. Las talas
indiscriminadas no arrasan sus ranchos, tierras, bosques familiares, lagos y centros de vacaciones
de primera.
A pesar de todo, ¿no deberían temer la amenaza de un apocalipsis ecológico provocado por el
calentamiento global? ¿Quieren ver que la vida en la Tierra, incluidas sus propias vidas, se
destruye? A largo plazo, ciertamente se estarán condenando ellos mismos junto con todos los
demás. Sin embargo, como todos nosotros, no viven a largo plazo, sino solo en el presente. Y lo que
está en juego ahora mismo para ellos es algo más cercano y más urgente que la ecología global;
los beneficios globales. La suerte de la biosfera parece una abstracción remota en comparación con
la suerte de las propias -y enormes- inversiones.
Con el ojo puesto en las pérdidas y ganancias, los dirigentes del gran dinero saben que cada dólar
que una compañía gasta en cosas estrafalarias como la protección medioambiental es un dólar
menos en ganancias. Distanciarse de combustibles fósiles y orientarse hacia la energía solar, eólica
y mareomotriz podría ayudar a evitar el desastre ecológico, pero seis de las diez principales
corporaciones industriales del mundo están involucradas primordialmente en la producción de
petróleo, gasolina y vehículos a motor. La contaminación debida a los combustibles fósiles produce
miles de millones de dólares en ingresos. Los grandes productores están convencidos de que las
formas ecológicamente sustentables de producción amenazan con comprometer esas ganancias.
Las ganancias inmediatas para sí mismos son una consideración mucho más apremiante que una
futura pérdida compartida por el público en general. Cada vez que uno conduce su coche, coloca su
necesidad inmediata de llegar a algún sitio sobre la necesidad colectiva de evitar la contaminación
del aire que respiramos todos. Lo mismo pasa con los grandes protagonistas: el coste social de
convertir un bosque en un páramo tiene poco peso en comparación con la ganancia inmensa e
inmediata que proviene de la recolección de la madera y del logro de un buen montón de dinero. Y
siempre se puede justificar mediante la racionalización: hay muchos bosques más que la gente
puede visitar; no necesita éste; la sociedad necesita madera; los leñadores necesitan trabajo, etc.
El futuro es ahora
Algunos de los mismos científicos y ecologistas que consideran que la crisis ecológica es urgente
page 3 / 6nos advierten de manera algo irritante de una catastrófica crisis climática para "finales de este
siglo". Pero hasta entonces faltan unos noventa años, cuando todos nosotros y la mayoría de
nuestros hijos estemos muertos, lo que hace que el calentamiento global sea un problema mucho
menos urgente.
Hay otros científicos que logran ser aún más irritantes cuando nos advierten de una crisis ecológica
inminente y luego la postergan aún más. "Tendremos que dejar de pensar en términos de eones y
comenzar a pensar en términos de siglos", dijo un sabio científico citado en The New York Times en
2006. ¿Se supone que esto nos va a poner en estado de alerta? Si una catástrofe global tuviera
lugar dentro de un siglo o varios siglos, ¿quién va a tomar hoy las decisiones terriblemente difíciles
y costosas cuyos efectos se sentirán dentro de tanto tiempo?
A menudo nos dicen que pensemos en nuestros queridos nietos, que serán las víctimas de todo
esto (un llamado hecho usualmente en un tono suplicante). Pero a la mayoría de los jóvenes a los
que me dirijo en los campus universitarios les cuesta imaginar el mundo en el que sus nietos
inexistentes vivirán dentro de treinta o cuarenta años.
Hay que olvidar semejantes llamados. No nos quedan siglos o generaciones, ni tampoco muchas
décadas antes que llegue el desastre. La crisis ecológica no es una urgencia distante. La mayoría
de los que estamos vivos en la actualidad no tendremos probablemente el lujo de decir "después
de mí, el diluvio" porque todavía estaremos presentes para vivir nosotros mismos la catástrofe.
Sabemos que esto es verdad porque la crisis ecológica ya nos afecta con un efecto acelerado y
agravado que pronto podría ser irreversible.
La locura de la codicia
Desgraciadamente, el medio ambiente no se puede defender. Es cosa nuestra protegerlo, o lo que
quede de él. Pero todo lo que quieren los súper ricos es seguir transformando la naturaleza viviente
en mercancías y las mercancías en capital muerto. Los desastres ecológicos inminentes no tienen
mucha importancia para los saqueadores corporativos. No tienen una medida para la naturaleza
viviente.
La riqueza se hace adictiva. La fortuna abre el apetito de todavía más fortuna. No hay límite para la
cantidad de dinero que alguien pueda querer acumular, impulsado por auri sacra fames, el maldito
hambre de oro. Por lo tanto, los adictos al dinero se apoderan de más y más, más de lo que pueden
gastar en mil vidas de ilimitada indulgencia, impulsados por lo que comienza a parecer una
patología obsesiva, una monomanía que borra toda otra consideración humana.
Están más y más ligados a su riqueza que a la tierra en la que viven, más preocupados por la
suerte de sus fortunas que por la suerte de la humanidad, tan poseídos por su afán de de beneficios
que no ven el desastre que amenaza. Hubo una caricatura del New Yorker que mostraba a un
page 4 / 6ejecutivo corporativo parado ante un atril dirigiéndose a una reunión empresarial con estas
palabras: "Y así, cuando el escenario del fin del mundo esté plagado de horrores inimaginables,
creemos que el período antes del fin estará repleto de oportunidades de beneficios sin
precedentes".
No es un chiste. Hace años señalé que los que negaban la existencia del calentamiento global no
cambiarían de opinión hasta que el propio Polo Norte comenzara a derretirse. (Nunca esperé que
realmente comenzara a derretirse durante mi vida.) Hoy enfrentamos una fusión ártica que
involucra horrendas consecuencias para las corrientes del golfo oceánicas, los niveles del agua en
las costas, toda la zona templada del planeta y la producción agrícola del mundo.
Por lo tanto, ¿cómo reaccionan los capitanes de la industria y de las finanzas? Como era de esperar:
como especuladores monomaníacos. Escuchan la música: aprovechar, aprovechar. Primero, el
derretimiento de Ártico abrirá un paso directo al noroeste entre los dos grandes océanos, un sueño
más viejo que [la expedición de] Lewis y Clark. Eso posibilitará rutas comerciales más cortas, más
accesibles y menos costosas. Ya no habrá que avanzar con dificultad por el Canal de Panamá o por
el Cabo de Hornos. Los costes reducidos de transporte significan más comercio y más beneficios.
Segundo: señalan alegremente que el derretimiento abre vastas nuevas reservas petrolíferas a la
perforación. Podrán perforar y perforar más del mismo combustible fósil que causa precisamente la
calamidad que sobreviene. Más derretimiento significa más petróleo y más beneficios; es el mantra
de los libres mercaderes que piensan que el mundo solo les pertenece a ellos.
Imaginad ahora que estuviésemos todos dentro de un gran autobús que circula velozmente por una
carretera que termina en una caída fatal por un profundo precipicio. ¿Qué hacen nuestros adictos a
las ganancias? Corren frenéticamente por todo el pasillo, vendiéndonos almohadas contra golpes y
cintos de seguridad a precios exorbitantes. Ya habían calculado esa oportunidad comercial.
Tenemos que alzarnos de nuestros asientos, colocarlos rápidamente bajo supervisión adulta, correr
al frente del autobús, apartar rápidamente al conductor, agarrar el volante, reducir la velocidad del
autobús y dar media vuelta. No es fácil, pero todavía puede ser posible. En mi caso, es un sueño
recurrente.
© Copyright Michael Parenti, Truthout, 2011